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Los discursos electorales y los discursos parlamentarios en general, como textos políticos, pertenecen al género deliberativo, pues ante ellos los receptores toman decisiones y éstas son a propósito de asuntos del futuro, a propósito de proyectos de una realidad futura o de situaciones futuras. Hay que excluir del género deliberativo los discursos parlamentarios de carácter conmemorativo y de otros tipos ante los cuales los oyentes no deciden; estos discursos son del género demostrativo. Por otro lado, no hay que olvidar los discursos parlamentarios en relación con los que los oyentes tienen que decidir a propósito de cosas pasadas. Los discursos electorales y parlamentarios, aunque pueden contener elementos referenciales conectados con asuntos del pasado, como es el caso de determinadas actuaciones políticas llevadas a cabo con anterioridad por los oradores o por otros, están principalmente orientados al futuro.

         La prensa es para determinados textos políticos un medio de transmisión sumamente ágil y eficaz (Ayala 1985). De la antes expuesta adscripción al género deliberativo participan los textos políticos escritos para ser publicados en la prensa, si bien el carácter deliberativo de éstos no es tan central en su constitución como en el caso de los discursos electorales y parlamentarios. Se trata en este caso de textos políticos escritos para la pren­sa, de textos políticos periodísticos. En las páginas periodísticas pueden aparecer como otro tipo de textos transcripciones totales o parciales de discursos políticos pronunciados en sus correspondientes contextos. Volviendo a los textos políticos periodísticos, las páginas de diarios y revistas son frecuentadas con estos textos por políticos y por ciudadanos no vinculados a la actividad política, además de, por supuesto, por los profesionales de la escritura periodística. De acuer­do con la realidad de la comunicación lingüística de la que forman parte estos textos, puede establecerse una categoría textual o texto émico, el correspondiente al texto político de prensa, de escritura periodística. Se trata de una hiperclase textual que principalmente se realiza en especímenes textuales pertenecientes a las clases textuales periodísticas editorial y artículo, que son textos periodísticos de opinión (Martín Vivaldi, 1973; Ayala, 1985; Vilarnovo, Sánchez, 1992).

         Si atendemos al autor del texto político en la pren­sa, hay que tener presente que se trata de un autor multiforme, de una categoría que se realiza en especímenes heterogéneos, pero igualmente hay que tener en cuenta que la intención de este autor tiene una cierta homogeneidad. Políticos, ciudadanos cuya actividad propia no es la política y periodistas, que son aquellos por los cuales está compuesta la mencionada categoría autor, coinciden en la finalidad de influir en los lectores a propósito de decisiones o de actitudes futuras que vayan a adoptar éstos en relación con asuntos de índole política. Aquí reside el carácter deliberativo de estos textos. Los autores de los textos políticos de prensa que tienen forma de editorial son periodistas, mientras que los autores de los textos políticos que tienen forma de artículo pueden ser periodistas, políticos o ciudadanos que no se dedican a la actividad política, pero que opinan sobre ella. En todos los casos, los autores han de poseer una competencia lingüística general y específica que incluya los conocimientos correspondientes a la relación entre lenguaje y prensa (Garrido Medina, 1994).

         El receptor del texto político publicado en la pren­sa es también multiforme, es el lector del diario o revista, con la gran variedad de posibilidades en su concreción que ello implica. Sin embargo, la base de la clasificación de este receptor que voy a hacer va a centrarse y, en cierto modo, a limitarse a que tenga o no posibilidades de decidir.



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